Aquest text que vos presente avuí és el comentari de text de Jesús (Flaco per als amics) sobre el llibre de Fernando Savater "El valor de educar".
Resulta evidente pensar que la educación es el pilar de nuestras sociedades y aunque resulte una labor socialmente poco reconocida, como afirma el propio autor, se trata de una labor para valientes, ya que reclama una visión optimista del ser humano. El hecho de creer y estar convencido de la posibilidad de cambiar positivamente las cosas. Sin ésta visión optimista resulta inútil seguir adentrándonos en la problemática que plantea el hecho mismo de educar.
El ser humano nace con muy pocas habilidades, sin embargo, es capaz de mantener la capacidad de aprender durante mucho tiempo. Es la sociedad la que va a determinar éste aprendizaje, es más, es la sociedad la que va a determinar aquello que se sabe y aquello que es deseable que se sepa y existen miembros que no lo saben. Se trata mediante la educación de evitar la ignorancia con la que el ser humano nace. El hombre a través de la educación adquiere la humanidad, característica que nos diferencia de otras especies. Es mediante éste proceso educativo a través del cual la relación de seres humanos adquirimos la humanidad, más allá del intercambio de conocimientos que debemos de aprender. Es mediante éste proceso educativo a través del cual dotamos de significados al mundo en una especie de consenso en el que todos participamos.
Dentro de éstos significados nos enseñan que no somos seres únicos, que necesitamos otros seres que confirmen nuestra condición y además éstos significados nos dicen que no somos los primeros en llegar aquí y que otros seres han dejado una historia de la que somos herederos. Se trata de dos significados muy relevantes la sociedad y el tiempo. La sociedad hemos visto anteriormente como determina nuestro proceso educativo. El tiempo es el que determina nuestros modelos mentales. Resulta necesario el aprendizaje de una conciencia temporal ya que el tiempo es aquello de lo que disponemos en nuestras vidas. El tiempo también nos otorga la conciencia de la muerte ya que estructura y delimita la vida hasta un punto y es capaz de mediante su paso aportar experiencias a otros seres humanos para que éstos puedan transmitirlas a las generaciones venideras. Es por ésta razón por la cual cualquiera puede enseñar algo. Estoy profundamente convencido de que cualquier persona posee unos conocimientos ya sean procedimentales o de cualquier otra índole que otra persona no los tiene en ése momento. Es en éste punto donde la educación se convierte en una forma natural de intercambio de información. Pero el autor deja claro que aunque cualquiera pueda enseñar algo, cualquiera no es capaz de enseñar cualquier cosa. Y es aquí donde nace la necesidad de centros docentes que permitan una educación en ciertos aspectos más especializados, sin dejar de ser éstos conocimientos tan necesarios como los otros.
Se trata de saber ahora qué es aquello que debemos enseñar. Existe una problemática entre el enfoque de una educación técnica y procedimental contra una educación moral e ideológica, aunque hoy en día la apuesta por un solo enfoque resulte obsoleta, por ello vamos a indagar sobre otra dicotomía entre las capacidades abiertas y cerradas. Las cerradas son las funcionales mientras que las abiertas son aquellas que pueden mejorarse de forma infinita. El propio aprendizaje resulta una capacidad abierta. En nuestro mundo actual resulta evidente pensar que aquellas capacidades que nos permitan adaptarnos a los cambios van a ser más ventajosas, ya que nos va a permitir evolucionar junto al entorno que nos rodea según las necesidades.
Capítulo aparte merece la família como entorno educativo para el niño. Es aquí donde el niño recibe la educación primaria protegido por un entorno que lo sobreprotege. Es aquí donde se establecen los principios más arraigados y por tanto también los prejuicios. Pero actualmente el papel de la família en esta educación primaria resulta insuficiente por diversas causas de tipo sociológico. Entre ellas destaca la desvalorización en nuestras sociedades de la experiencia y por tanto de la madurez. Actualmente pocos son los padres que asumen el papel de adulto en la família y por tanto de autoridad. Así en ésta situación son las instituciones las que van a enseñar el principio de realidad.
Ésta educación va a estar supeditada a aquello que pensamos que va a conservar aquello que consideramos más útil. Es aquí dónde nos planteamos la educación de sujetos libres capaces de olvidar aquello que sus maestros han intentado transmitirle para reflexionarlo por sí mismos. Una libertad en la integración social. El maestro es el que planteará modelos de hombres para que el niño sea capaz de discernir sobre aquellos otros modelos que plantea la televisión, etc. Se trata de dotar al niño de la capacidad para crear. Aunque él ya tuviera ésa capacidad anteriormente, ésta debe ser encauzada.
En lo referente a la enseñanza de las humanidades podemos ver una lucha que se aleja de aquello que resulta evidente y es que no resulta determinante aquello que se enseña, sino que enseñemos bien la capacidad de aprender, dejando atrás la pedantería pedagógica que sólo busca impresionar a un alumno que se va a alejar del proceso educativo.
Finalmente me resulta muy interesante la visión universalizadora de la educación como herramienta para igualar al ser humano. La educación es en sí misma conservadora ya que trata de transmitir aquello que está vigente en nuestras sociedades y por tanto pretende su afianzamiento. Es aquí donde el autor hace hincapié en una universalidad democrática que permita una educación sin excluir a ningún ser humano sea cual fuere su condición. Espero que este breve repaso sobre algunos contenidos de éste interesante libro hayan servido para dar una visión integrada y global del mismo.
Títol: EL VALOR DE EDUCAR
Autor: Fernando Savater
Voy a hacer un breve repaso por todo lo que el autor nos expone en éste libro e intentar reflexionar sobre aquellas cuestiones que me han suscitado una mayor preocupación o considero más relevantes.Autor: Fernando Savater
Resulta evidente pensar que la educación es el pilar de nuestras sociedades y aunque resulte una labor socialmente poco reconocida, como afirma el propio autor, se trata de una labor para valientes, ya que reclama una visión optimista del ser humano. El hecho de creer y estar convencido de la posibilidad de cambiar positivamente las cosas. Sin ésta visión optimista resulta inútil seguir adentrándonos en la problemática que plantea el hecho mismo de educar.
El ser humano nace con muy pocas habilidades, sin embargo, es capaz de mantener la capacidad de aprender durante mucho tiempo. Es la sociedad la que va a determinar éste aprendizaje, es más, es la sociedad la que va a determinar aquello que se sabe y aquello que es deseable que se sepa y existen miembros que no lo saben. Se trata mediante la educación de evitar la ignorancia con la que el ser humano nace. El hombre a través de la educación adquiere la humanidad, característica que nos diferencia de otras especies. Es mediante éste proceso educativo a través del cual la relación de seres humanos adquirimos la humanidad, más allá del intercambio de conocimientos que debemos de aprender. Es mediante éste proceso educativo a través del cual dotamos de significados al mundo en una especie de consenso en el que todos participamos.
Dentro de éstos significados nos enseñan que no somos seres únicos, que necesitamos otros seres que confirmen nuestra condición y además éstos significados nos dicen que no somos los primeros en llegar aquí y que otros seres han dejado una historia de la que somos herederos. Se trata de dos significados muy relevantes la sociedad y el tiempo. La sociedad hemos visto anteriormente como determina nuestro proceso educativo. El tiempo es el que determina nuestros modelos mentales. Resulta necesario el aprendizaje de una conciencia temporal ya que el tiempo es aquello de lo que disponemos en nuestras vidas. El tiempo también nos otorga la conciencia de la muerte ya que estructura y delimita la vida hasta un punto y es capaz de mediante su paso aportar experiencias a otros seres humanos para que éstos puedan transmitirlas a las generaciones venideras. Es por ésta razón por la cual cualquiera puede enseñar algo. Estoy profundamente convencido de que cualquier persona posee unos conocimientos ya sean procedimentales o de cualquier otra índole que otra persona no los tiene en ése momento. Es en éste punto donde la educación se convierte en una forma natural de intercambio de información. Pero el autor deja claro que aunque cualquiera pueda enseñar algo, cualquiera no es capaz de enseñar cualquier cosa. Y es aquí donde nace la necesidad de centros docentes que permitan una educación en ciertos aspectos más especializados, sin dejar de ser éstos conocimientos tan necesarios como los otros.
Se trata de saber ahora qué es aquello que debemos enseñar. Existe una problemática entre el enfoque de una educación técnica y procedimental contra una educación moral e ideológica, aunque hoy en día la apuesta por un solo enfoque resulte obsoleta, por ello vamos a indagar sobre otra dicotomía entre las capacidades abiertas y cerradas. Las cerradas son las funcionales mientras que las abiertas son aquellas que pueden mejorarse de forma infinita. El propio aprendizaje resulta una capacidad abierta. En nuestro mundo actual resulta evidente pensar que aquellas capacidades que nos permitan adaptarnos a los cambios van a ser más ventajosas, ya que nos va a permitir evolucionar junto al entorno que nos rodea según las necesidades.
Capítulo aparte merece la família como entorno educativo para el niño. Es aquí donde el niño recibe la educación primaria protegido por un entorno que lo sobreprotege. Es aquí donde se establecen los principios más arraigados y por tanto también los prejuicios. Pero actualmente el papel de la família en esta educación primaria resulta insuficiente por diversas causas de tipo sociológico. Entre ellas destaca la desvalorización en nuestras sociedades de la experiencia y por tanto de la madurez. Actualmente pocos son los padres que asumen el papel de adulto en la família y por tanto de autoridad. Así en ésta situación son las instituciones las que van a enseñar el principio de realidad.
Ésta educación va a estar supeditada a aquello que pensamos que va a conservar aquello que consideramos más útil. Es aquí dónde nos planteamos la educación de sujetos libres capaces de olvidar aquello que sus maestros han intentado transmitirle para reflexionarlo por sí mismos. Una libertad en la integración social. El maestro es el que planteará modelos de hombres para que el niño sea capaz de discernir sobre aquellos otros modelos que plantea la televisión, etc. Se trata de dotar al niño de la capacidad para crear. Aunque él ya tuviera ésa capacidad anteriormente, ésta debe ser encauzada.
En lo referente a la enseñanza de las humanidades podemos ver una lucha que se aleja de aquello que resulta evidente y es que no resulta determinante aquello que se enseña, sino que enseñemos bien la capacidad de aprender, dejando atrás la pedantería pedagógica que sólo busca impresionar a un alumno que se va a alejar del proceso educativo.
Finalmente me resulta muy interesante la visión universalizadora de la educación como herramienta para igualar al ser humano. La educación es en sí misma conservadora ya que trata de transmitir aquello que está vigente en nuestras sociedades y por tanto pretende su afianzamiento. Es aquí donde el autor hace hincapié en una universalidad democrática que permita una educación sin excluir a ningún ser humano sea cual fuere su condición. Espero que este breve repaso sobre algunos contenidos de éste interesante libro hayan servido para dar una visión integrada y global del mismo.
Jesús Gómez (Flaco)

1 comentari:
Com podeu apreciar es tracta de un comentari fet desde la distància en el que no hem vaig implicar més voluntariament pel que queda un poc desvinculat del que jo puga pensar de molts aspectes que es tracten al llibre. Açò pot ser bo o roïn depenent com ho mires.
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