Aquest text que vos presente avuí és el comentari de text de Jose Luis Romero sobre el llibre de Daniel Pennac "Mal d'escola".
El autor nos cuenta una historia, su historia, de cómo fue su infancia escolar. Esta consiste en el mal alumno que fue y como se dio cuenta y pudo cambiar su vida, hasta llegar a convertirse en un buen profesor.
Nos habla de todas las travesuras que hacía en aquellos tiempos, años 60 más o menos, sobre todo hace mucho hincapié en la incapacidad que tenía para poder comprender, con lo cual se encerraba en sí mismo, “como una ostra”, hasta el día que le internaron sus padres.
A menudo se preguntaba de donde provenía esa zoquetería. Tal vez por influencia familiar o social, pero no, ya que su historia familiar y su estructura social tenían unos pilares bien asentados como para inculcar la educación necesaria y reconducirla por el buen camino, en aquella época no había explicación, era un zoquete en sí. El típico chico vivaz que se entretenía con todo menos con el estudio. Se lo había planteado como una muralla insalvable y lo tenía muy asumido.
Tras haber hecho innumerables travesuras, abrió la caja caudales que tenían sus padres en casa y robó dinero, el cual iba a ir destinado a hacer un regalo a su profesor. Fue el detonante para que su madre lo metiera en un internado. Aquí hace una comparación entre un estudiante interno y otro externo. Mientras que el externo realiza una actividad mental extra superior al interno, a causa de que éste tiene que ir tapando las pequeñas mentirijillas a los padres y a los profesores con temas referentes a las tareas de clase o incluso a notas de exámenes, etc., el interno no se tiene que preocupar de estas cosas ya que no ha de dar explicaciones ni tiene que inventarse las mentiras que tendrá que ir contando a unos y a otros, dispone de un mayor descanso mental que se traduce en una mayor concentración en las clases y en las tareas que proponen los profesores.
El autor también nos habla de su experiencia como docente. En este caso nos habla de Maximilien, un chico con el que se tropieza un día por la calle y mantiene una conversación. Representa la imagen del zoquete contemporáneo. El típico adolescente grafitero, aficionado a las marcas, los móviles, etc. y que está arrastrado por la “abuelita marketing”. Pues bien, en las clases que acude Penag a dar charlas, se encuentra a menudo con Maximilien, y un día, en una de ellas, éste mantiene una conversación con su profesora. En la conversación se ponen de manifiesto los valores que tienen los jóvenes actuales ensalzando por encima de todo el valor de las marcas y la apariencia personal, cosa por la cual, pierden su identidad arrastrados por un marketing devorador que les lava el cerebro y les lleva hacia un consumismo extremo. Esta forma de influencia les lleva a pensar que de esta forma, es decir, con la ropa más cara, con el último móvil de última generación, van a ser mucho mejores que los demás y se van a sentir superiores. En dicha conversación, se les intenta hacer ver que la marca no lo es todo, que en la vida hay muchísimas cosas y que cada cual debe ocupar su lugar correspondiente, valorando las cosas y dándoles la importancia que merecen dentro de un marco y una ética razonable. La abuelita marketing hace que sólo tengan en la cabeza las marcas. Con esto les intentan hacer ver que las cosas hay que llamarlas por su nombre para que con esto, recuperen su valor real y no se antepongan a cosas realmente más importantes.
Quisiera también comentar cuando Penag nos habla de las influencias negativas que tienen los jóvenes de hoy en día de la sociedad moderna. El incremento de violencia en general con relación a antaño y la facilidad que hay para que les llegue desde todos los medios como por ejemplo TV, prensa, internet, móviles…, esto influye y mucho, y más aun en los barrios periféricos, a causa de, entre otras cosas, a un nivel económico menos elevado que hace que las familias estén trabajando más tiempo y dispongan de menos tiempo para hacerse cargo de sus hijos como debieran, con lo que provocan una mayor desatención dejándoles demasiado libres para que hagan lo que les venga en gana. Esto hace que estén dispuestos a un mayor control de las influencias de la sociedad y esto no suele llevar a buen término, porque la violencia les llega de todas partes y eso se traduce en más violencia y en la formación de jóvenes delincuentes.
Según Penag “basta un profesor -¡uno solo!- para salvarnos de nosotros mismos y hacernos olvidar a todos los demás”. La influencia que puede ejercer una persona sobre nosotros mismos, nos puede hacer darnos cuenta del error cometido y darnos las fuerzas necesarias para tomar un rumbo diferente al que hasta en ese momento llevábamos. Éste caso me suena mucho porque a mí me sucedió algo similar, y este libro la verdad es que me ha hecho recordar, y realmente la verdad es que encontrarte con profesores así pueden dar un giro en tu vida realmente importante. La capacidad que tienen y la dedicación que desempeñan, muchas veces, no son suficientes en sí mismos como para provocar esa influencia sobre un chico en esas edades. La adolescencia es una etapa en la vida, a veces difícil y complicada que requiere de una solidez y una cabeza muy bien amoblada, porque si no, la capacidad de comprender las cosas se puede ver mermada. Y he aquí, lo que más me ha gustado del libro y que yo he pensado durante toda mi vida, donde se ve la competencia de los profesores ante este tipo de problemas y que de ellos depende y mucho que un joven de estas características pueda salir adelante o no. Lo que Penag denomina “la verdadera naturaleza del <ello> para el que algunos jóvenes profes dicen no haber sido formados”, lo que quiere decir, “la incapacidad absoluta de algunos profesores para comprender el estado de ignorancia en el que se cuecen los zoquetes”. Vaya, y esta parte del libro sí que es tremenda, porque realmente te das cuenta de que tiene toda la razón del mundo y es que todo reside en el cariño en que puedas dirigirte hacia ellos y transmitirles con todo el amor sincero del mundo… Eso hace, y mucho!
Jose Luis Romero
COMENTARI DE TEXT
El autor nos cuenta una historia, su historia, de cómo fue su infancia escolar. Esta consiste en el mal alumno que fue y como se dio cuenta y pudo cambiar su vida, hasta llegar a convertirse en un buen profesor.
Nos habla de todas las travesuras que hacía en aquellos tiempos, años 60 más o menos, sobre todo hace mucho hincapié en la incapacidad que tenía para poder comprender, con lo cual se encerraba en sí mismo, “como una ostra”, hasta el día que le internaron sus padres.
A menudo se preguntaba de donde provenía esa zoquetería. Tal vez por influencia familiar o social, pero no, ya que su historia familiar y su estructura social tenían unos pilares bien asentados como para inculcar la educación necesaria y reconducirla por el buen camino, en aquella época no había explicación, era un zoquete en sí. El típico chico vivaz que se entretenía con todo menos con el estudio. Se lo había planteado como una muralla insalvable y lo tenía muy asumido.
Tras haber hecho innumerables travesuras, abrió la caja caudales que tenían sus padres en casa y robó dinero, el cual iba a ir destinado a hacer un regalo a su profesor. Fue el detonante para que su madre lo metiera en un internado. Aquí hace una comparación entre un estudiante interno y otro externo. Mientras que el externo realiza una actividad mental extra superior al interno, a causa de que éste tiene que ir tapando las pequeñas mentirijillas a los padres y a los profesores con temas referentes a las tareas de clase o incluso a notas de exámenes, etc., el interno no se tiene que preocupar de estas cosas ya que no ha de dar explicaciones ni tiene que inventarse las mentiras que tendrá que ir contando a unos y a otros, dispone de un mayor descanso mental que se traduce en una mayor concentración en las clases y en las tareas que proponen los profesores.
El autor también nos habla de su experiencia como docente. En este caso nos habla de Maximilien, un chico con el que se tropieza un día por la calle y mantiene una conversación. Representa la imagen del zoquete contemporáneo. El típico adolescente grafitero, aficionado a las marcas, los móviles, etc. y que está arrastrado por la “abuelita marketing”. Pues bien, en las clases que acude Penag a dar charlas, se encuentra a menudo con Maximilien, y un día, en una de ellas, éste mantiene una conversación con su profesora. En la conversación se ponen de manifiesto los valores que tienen los jóvenes actuales ensalzando por encima de todo el valor de las marcas y la apariencia personal, cosa por la cual, pierden su identidad arrastrados por un marketing devorador que les lava el cerebro y les lleva hacia un consumismo extremo. Esta forma de influencia les lleva a pensar que de esta forma, es decir, con la ropa más cara, con el último móvil de última generación, van a ser mucho mejores que los demás y se van a sentir superiores. En dicha conversación, se les intenta hacer ver que la marca no lo es todo, que en la vida hay muchísimas cosas y que cada cual debe ocupar su lugar correspondiente, valorando las cosas y dándoles la importancia que merecen dentro de un marco y una ética razonable. La abuelita marketing hace que sólo tengan en la cabeza las marcas. Con esto les intentan hacer ver que las cosas hay que llamarlas por su nombre para que con esto, recuperen su valor real y no se antepongan a cosas realmente más importantes.
Quisiera también comentar cuando Penag nos habla de las influencias negativas que tienen los jóvenes de hoy en día de la sociedad moderna. El incremento de violencia en general con relación a antaño y la facilidad que hay para que les llegue desde todos los medios como por ejemplo TV, prensa, internet, móviles…, esto influye y mucho, y más aun en los barrios periféricos, a causa de, entre otras cosas, a un nivel económico menos elevado que hace que las familias estén trabajando más tiempo y dispongan de menos tiempo para hacerse cargo de sus hijos como debieran, con lo que provocan una mayor desatención dejándoles demasiado libres para que hagan lo que les venga en gana. Esto hace que estén dispuestos a un mayor control de las influencias de la sociedad y esto no suele llevar a buen término, porque la violencia les llega de todas partes y eso se traduce en más violencia y en la formación de jóvenes delincuentes.
Según Penag “basta un profesor -¡uno solo!- para salvarnos de nosotros mismos y hacernos olvidar a todos los demás”. La influencia que puede ejercer una persona sobre nosotros mismos, nos puede hacer darnos cuenta del error cometido y darnos las fuerzas necesarias para tomar un rumbo diferente al que hasta en ese momento llevábamos. Éste caso me suena mucho porque a mí me sucedió algo similar, y este libro la verdad es que me ha hecho recordar, y realmente la verdad es que encontrarte con profesores así pueden dar un giro en tu vida realmente importante. La capacidad que tienen y la dedicación que desempeñan, muchas veces, no son suficientes en sí mismos como para provocar esa influencia sobre un chico en esas edades. La adolescencia es una etapa en la vida, a veces difícil y complicada que requiere de una solidez y una cabeza muy bien amoblada, porque si no, la capacidad de comprender las cosas se puede ver mermada. Y he aquí, lo que más me ha gustado del libro y que yo he pensado durante toda mi vida, donde se ve la competencia de los profesores ante este tipo de problemas y que de ellos depende y mucho que un joven de estas características pueda salir adelante o no. Lo que Penag denomina “la verdadera naturaleza del <
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