dilluns, 2 de febrer del 2009

MAL D'ESCOLA de Daniel Pennac

Aquest text que vos presente avuí és el comentari de text de Priego sobre el llibre de Daniel Pennac "Mal d'escola".

COMENTARI DE TEXT

¿Cómo tratar a los zoquetes? ¿Qué es lo que puede hacer que un zoquete deje de serlo? ¿Puede un profesor encarrilar a un alumno que ha sido zoquete toda su vida? Estas preguntas entre otras son las que voy a intentar desarrollar a continuación en este comentario. Todas las ideas, opiniones y argumentos surgen a partir de la lectura del libro “Mal de escuela” de Daniel Pennac, y el visionado de algunas de las películas recomendadas por la asignatura Teoría y Práctica del Currículo de la Educación Física.

Una de las ideas más importantes que se desarrolla en el libro es la del tiempo para el alumno. “Es necesario dejar de blandir el pasado como una vergüenza y el porvenir como un castigo” dice Pennac, y tiene mucha razón. Muchos profesores, ante el error del alumno, el tratamiento que utilizan es el de increparle por el error y decirle que si no mejoran no serán nada en la vida. Esta frase en principio nos puede parecer que no sea del todo negativa, que el profesor lo único que intenta es que mejore para que el alumno tenga un futuro, pero….imaginemos al alumno que lleva muchos años escuchando estas frases, que piensa que él no está hecho para aprender, y que es y va a ser siempre un inepto. Ante esta afirmación, la acción del alumno será clara; dejar de trabajar, no poner interés y atención, y sumirse en su propio fracaso. “El tormento del adolescente es pensar que no tiene porvenir”.

Con el alumno se debe ser paciente, hay que hacerlo partícipe de la clase, y no dejarlo de lado como un marginado que ya no tiene solución. Por ejemplo, en el libro Pennac, habla de su primer “salvador” a los 14 años, un profesor de francés que mediante el encargo de una obra narrativa le da a Pennac un estatus en la clase, una importancia, un sentido a su existencia en esa aula. Otro ejemplo de la actuación de un profesor, pero esta vez de forma negativa, es la que se ofrece en la película “Los 400 golpes”, en la que el alumno protagonista, Doinel, un “zoquete” que es siempre reprochado por su profesor, a partir de la lectura de Balzac se ve inspirado en la literatura. La acción negativa del profesor es la de pensar que ha copiado de Balzac en sus deberes y regañarle, en vez de valorar la inspiración que ha causado éste en él. Si el profesor se pasa la vida recriminando al alumno y castigándolo en vez de intentar entenderlo y conseguir un interés por su parte, el alumno responderá solo con acciones vengativas y desinterés.

¿Cuál es la única esperanza de que estos alumnos decidan volver a entrar en el proceso del aprendizaje? Su única esperanza son los profesores. “Quién me salvó a mi de la escuela sino 3 o 4 profesores” dice Pennac. El profesor es el elemento más importante de la escuela junto al alumno, y la modificación de cualquiera de los dos se realizará a través de sus diferentes interacciones. El profesor debe ser un profesional de la comunicación, ser un “artista en la transmisión de su materia“, que sepa embarcar a sus alumnos “zoquetes” en el aprendizaje. Ser paciente y dedicarles todo el tiempo necesario. No debe dejar en ningún momento que estos reconozcan su ignorancia e ineptitud, porque en el hecho de darle importancia al presente (y no al futuro) y saber que se puede progresar en ese mismo instante con interés y trabajo, está el arma con la que no se rendirán ante el fracaso. Y por último, el profesor debe sentir “amor” hacia su oficio, que los alumnos vean que está ahí porque le gusta enseñarles y lo que enseña. Un ejemplo de esto es el profesor Keating del “El club de los poetas muertos”, el cual inspira a sus alumnos en todo momento con su amor hacia la poesía, y un gusto por la enseñanza que causa una acción voluntaria de ellos por involucrarse en sus clases.

La última idea de la que hablaré en este corto comentario, es que el profesor en ocasiones debe interesarse por la vida privada del alumno para así entenderle mejor, pero sobre todo, para que el alumno vea que se interesa por él. Que no sea un alumno abandonado como Doinel de “Los 400 golpes”, y más como el alumno que quiere hacer teatro de “El club de los poetas muertos” el cual puede compartir sus problemas con su profesor. Eso sí, “cuando Montesquiu nos honra debemos estar presentes para Montesquiu”, es decir, tratar estos temas fuera de las horas de clase en las que se debe aprovechar el tiempo para abordar la acción de la enseñanza.

Priego